Una silla de ruedas para "Chepito" gracias a nuestros voluntarios.
16/08/2012.- El 10 de Agosto los voluntarios de Coopera en Guatemala ayudaron a cambiar la vida de José Alfredo, un niño de 11 años con parálisis cerebral, cariñosamente llamado "Chepito". A través de una asociación guatemalteca consiguieron una silla de ruedas que entregaron a la familia de "Chepito". Con ella esta humilde familia podrá pasear a su hijo en la localidad de Santa Cruz de Laredo donde reside. Es una de esas cosas pequeñas y grandisimas a la vez.
Desde Guatemala es así como nos cuentan todo el proceso de la donación:
"Este año el equipo de voluntarias y voluntarios cuenta con dos especialistas en cuidados de personas especiales y que trabajan en ASPACE Rioja. Noemi y Tamara han hecho una identificación de casos en las comunidades alrededor de Guadalupe (conocida como La Lupita), donde Asociación Madre Tierra (AMT), socia de Coopera y anfitriona, tiene su sede.
Posteriormente el equipo contactó con ADISA, una asociación de Santiago Atitlan de padres y amigos con niños y niñas con discapacidad, que informó de que tenía una silla de ruedas adaptada para un/a adolescente que podría donar. La silla se fue a buscar a Santiago, a 200 km., en la orilla del espectacular Lago Atitlan rodeado de volcanes.
El viernes siguiente la responsable de la AMT y las especialistas viajaron a Santa Cruz de Laredo, Suchitepequez, donde vive la familia Pérez Sales, para hace entrega de la silla de ruedas.
En una casa de madera y techo de paja, con dos estancias y un pozo en medio, estaban José y Rebeca, el padre y la madre, con sus otros dos hijos y José Alfredo, que se sonreía con una boquita grande, grande, al vernos y ante los estímulos de las dos voluntarias, enseñando sus dientes blancos y negros. Sonreía él y sonreíamos todas. El vigilante amenazador de la casa es el gran pavo de cabeza azul y rosa, acompañado de sus pavas, patos, cerdos y una periquita de “tremendas” cejas naranjas. Rebeca, la madre, una mujer muy joven, explotó de emoción cuando vio a su niño sentado y atadito a la silla, con la cual podrá moverse por el poblado, cuando no llueva y las carreteras no son un barrizal.

Entrega de la silla a la familia con "Chepito" en el centro.
Este es un lugar apartado del mundo. Las tierras se las vendieron a retornados/as de México, cuando terminó la guerra en 1996. Actualmente son aldeas en las que vive la mano de obra barata (7 euros al día) de los ingenios (procesadoras de caña de azúcar) y de las grandes fincas para exportación de bananos, caña, piñales y aceite de palma. Esas familias ya han consolidado aquí sus pequeñas comunidades (alrededor 100 familias), que aisladas, digamos olvidadas, disponen de los servicios mínimos para llevar una vida muy muy sencilla cuya finalidad es evitar la rotura de stock en los lineales de fruta de los grandes supermercados del norte.
La silla de ruedas para la familia Pérez ha sido “un regalo caído del cielo” como dijo Rebeca, algo que no se habían imaginado nunca tener, algo a lo que no se podría nunca tener acceso. ¿Dónde? ¿Cuanto? ¿Cómo traerla?. Para las voluntarias, dicen, es la mejor cosa que han hecho en su vida, y también explotaron de emoción, una vez abandonada la parcela cuando se subían al coche.
Hay muchas personas con discapacidad también aquí, muchas cuya causa es la insuficiente atención medica en los primero años de la vida. Padres y madres, muy muy jóvenes, que sin tener redes de apoyo, médicos y servicios de recuperación y estímulo permanecen en sus casas solos ante una situación que muchas veces supera sus capacidades."
Como nos dice Rosario, la responsable de este campo de trabajo: "Es una de esas cosas pequeñas y grandísimas a la vez."
Puedes seguir todo el gran trabajo de nuestros voluntarios en Guatemala a través de su blog: http://lalupita2012guatemala.blogspot.com.es/
"Este año el equipo de voluntarias y voluntarios cuenta con dos especialistas en cuidados de personas especiales y que trabajan en ASPACE Rioja. Noemi y Tamara han hecho una identificación de casos en las comunidades alrededor de Guadalupe (conocida como La Lupita), donde Asociación Madre Tierra (AMT), socia de Coopera y anfitriona, tiene su sede.
Posteriormente el equipo contactó con ADISA, una asociación de Santiago Atitlan de padres y amigos con niños y niñas con discapacidad, que informó de que tenía una silla de ruedas adaptada para un/a adolescente que podría donar. La silla se fue a buscar a Santiago, a 200 km., en la orilla del espectacular Lago Atitlan rodeado de volcanes.
El viernes siguiente la responsable de la AMT y las especialistas viajaron a Santa Cruz de Laredo, Suchitepequez, donde vive la familia Pérez Sales, para hace entrega de la silla de ruedas.
En una casa de madera y techo de paja, con dos estancias y un pozo en medio, estaban José y Rebeca, el padre y la madre, con sus otros dos hijos y José Alfredo, que se sonreía con una boquita grande, grande, al vernos y ante los estímulos de las dos voluntarias, enseñando sus dientes blancos y negros. Sonreía él y sonreíamos todas. El vigilante amenazador de la casa es el gran pavo de cabeza azul y rosa, acompañado de sus pavas, patos, cerdos y una periquita de “tremendas” cejas naranjas. Rebeca, la madre, una mujer muy joven, explotó de emoción cuando vio a su niño sentado y atadito a la silla, con la cual podrá moverse por el poblado, cuando no llueva y las carreteras no son un barrizal.
Entrega de la silla a la familia con "Chepito" en el centro.
La silla de ruedas para la familia Pérez ha sido “un regalo caído del cielo” como dijo Rebeca, algo que no se habían imaginado nunca tener, algo a lo que no se podría nunca tener acceso. ¿Dónde? ¿Cuanto? ¿Cómo traerla?. Para las voluntarias, dicen, es la mejor cosa que han hecho en su vida, y también explotaron de emoción, una vez abandonada la parcela cuando se subían al coche.
Hay muchas personas con discapacidad también aquí, muchas cuya causa es la insuficiente atención medica en los primero años de la vida. Padres y madres, muy muy jóvenes, que sin tener redes de apoyo, médicos y servicios de recuperación y estímulo permanecen en sus casas solos ante una situación que muchas veces supera sus capacidades."
Como nos dice Rosario, la responsable de este campo de trabajo: "Es una de esas cosas pequeñas y grandísimas a la vez."
Puedes seguir todo el gran trabajo de nuestros voluntarios en Guatemala a través de su blog: http://lalupita2012guatemala.blogspot.com.es/
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En la imagen superior ADISA y el equipo de voluntarios cargando la silla en Atitlan. A la derecha detalle de la silla.
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